Entrevista a Juan Pablo Ledo: “La danza es un don que Dios me regaló”

23/04/2015

Para deleite de los balletómanos, Juan Pablo Ledo volverá a pisar San Juan. Y lo hará mañana en el marco de la gira que días atrás lo llevó al Lincoln Center, luego y antes de visitar otras ciudades del mundo y del país. Pero este periplo tiene un sabor especial: es que el Primer bailarín del Teatro Colón fue elegido por Paloma Herrera para que la acompañe en su despedida. Un adiós que el martes llegará al Teatro Sarmiento, de la mano de Pelliciari-Reta producciones. “He ido a San Juan y me parece maravilloso volver, y más aún acompañando este momento de Paloma… voy a estar feliz”, dijo en charla con DIARIO DE CUYO el bailarín de 33 años, que a los 16 fue seleccionado por Julio Bocca para su compañía, que fue parte del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín (dirigido por Mauricio Wainrot) y que se estrenó como coreógrafo con una suite de tangos al ritmo de Piazzolla.

– ¿Cómo te convocó Paloma, nada menos que para su despedida?

– La conozco desde El Corsario, en el Teatro Colón, donde yo era uno de los coprotagónicos, el esclavo Alí. Supongo que hubo buen feeling y nos fuimos siguiendo las carreras. Ella venía a vernos mucho al Colón… El año pasado surgió la posibilidad de hacer Giselle, lo bailé con ella y fue algo especial. Luego me pidió que la acompañara también en La Habana y así se fue dando todo. Este año que se despedía, quería que yo estuviera y para mí es un honor estar junto a una persona que ha dado tanto a la danza. Ella es un estandarte dentro de los argentinos que se han destacado afuera.

prensa-150423-ledo-herrera– Estuviste también con Julio Bocca, con Eleonora Cassano…

– Sí, la verdad es que he estado rodeado de los mejores, que a su vez también han trabajado con los mejores. Bailé con bailarines que han hecho historia en su época, y ahora bailar con Paloma, es magnífico, me suma mucho. – Con esos compañeros, no hay dudas de que serás uno de “esos grandes”

– Yo estoy muy feliz con lo que pasa con mis espectáculos, cuando voy a dar clases. Está pasando que las generaciones van cambiando y gente muy pequeña empieza a trabajar con uno. Lo importante es que sea con responsabilidad y educación; que valoremos a la danza argentina y sepamos cuidarla.

– ¿Y vos pensás en el retiro?

– Yo trato de vivir el día a día y no me pregunto qué va a pasar a los 40. Yo siento que Dios siempre me marca el camino. Así como terminé la escuela del Colón y tuve que dar un paso para bailar en una compañía profesional, estuve un tiempo con Julio Bocca, he viajado muchísimo por el exterior… pero no son cosas que uno planifica. – ¡Qué coreógrafo te buscaste si Dios va marcando tus pasos!

– (Risas) Y la verdad que lo siento así. Yo siento que la danza es un don que Dios me regaló y que puedo honrarlo, ser agradecido y compartirlo. He tenido las mejores posibilidades, y soy un agradecido por eso. – ¿Considerás que Ledo ya integra la marquesina de los grandes bailarines argentinos?

– Eso lo dirá el público. Yo sé que tengo mucho por conquistar, mucho terreno por ganar, mucho por trabajar por la danza en nuestro país que tiene que reencauzarse. He pasado por teatros importantes, el año pasado fui nominado a los Benois de la Danza a mejor bailarín en el Bolshoi, y haber estado en ese escenario es como el Oscar, ¿viste? Estar en la Meca. Son como regalos, pero también tienen que ver con el sacrificio que uno hace…

– Es una carrera sacrificada…

– Sí, pero cuando está dentro de lo que querés, de lo que amás, la verdad es que no es esa la palabra. A veces hay que mudarse y dejar lugares y personas detrás de ese sueño, pero la verdad, sacrificio no es…. – Es una elección…

– Ésa es la palabra, y como es una elección, no es un sacrificio.

– Acompañar ahora a Paloma es ser parte de un momento histórico para la danza. ¿Lo vivís como una responsabilidad o lo podés disfrutar?

– Por un lado lo disfruto claramente, porque ella está muy madura en todos los aspectos, así que estoy contento de que me ocurra a mí, que también siento una madurez desde lo actoral, desde lo técnico. Es un disfrute con responsabilidad, pero también con la libertad que siento cuando subo a un escenario… nada, lo importante es que ella se sienta cómoda, acompañada. – Ella es la figura ahora…

– Claramente, es su despedida, yo estoy acompañando, por eso es importante el buen feeling.

– Qué bueno que te haya elegido…

– ¡Claro! Estoy muy contento, bailar con Paloma es un regalo. Este año hice un espectáculo en la Av. Corrientes, cosa que pocos se animan, Bocca, Iñaki… son premios. – Como ser Primer Bailarín del Colón… ¿Cómo es con Maximiliano Guerra en la dirección del ballet?

– Es la primera vez que trabajo con él y se ve una persona muy honesta en lo que hace y muy dedicada y meticulosa, está muy encima del artista. Creo que va a darle un envión renovado, con otra exquisitez. – Él tiene una visión más popular de la danza. ¿Pensás que la puede imprimir en el Colón, lo compartís?

– Sí, creo que ayuda muchísimo a que otros que no están habituados se acerquen al Colón a ver ballet, creo que suma; y si se puede entender que la danza no es para pocos, manteniendo la calidad y la excelencia, es fantástico.

 

“La danza es un don que Dios me regaló”
Estela Ruiz M. – Diario de Cuyo